No hace mucho nos llegó la noticia de un intento de vender una máquina para falsificar billetes de 500€ a un propietario de un inmueble en Palma de Mallorca. Se trataba del típico timo de captar la atención de personas que les urge obtener dinero, y aprovechar el contacto para contar las ventajas y facilidades de la falsificación. Pero, ¿por qué hay gente que pica en estos timos tan cutres? Será por ingenuidad o, tal vez, por miedo?

El propietario de este inmueble acudió a la cita, después de la llamada de un interesado en su propiedad. Acudió a una habitación de un hotel pensando que hablarían de los detalles de la compra-venta, pero se encontró con un montaje en toda regla de una demostración de cómo falsificar billetes.

Al principio quería marcharse pero en esa habitación, además del supuesto interesado, le esperaban cuatro hombres de color, de un tamaño considerable, que no parecían bromear. Por tanto, en una primera reacción aparece el miedo o temor a las represalias, que hace que te quedes a escuchar lo que te van a contar.

Una vez te están explicando el proceso entras (según las palabras del propietario), poco a poco, en el terreno del embaucador y piensas ¿por qué no? Aquí es donde juega una mala pasada la parte de ingenuidad que podamos tener, mezclada con la necesidad de obtener dinero de forma inmediata.

La tercera fase es la de plantearse la pregunta: ¿pero yo no había venido aquí para vender, no para comprar nada? Si llega este momento el propietario no pica y dependerá de sus habilidades para salirse de esa reunión, evitando el miedo y la ingenuidad.

Los que pican en este tipos de estafas inmobiliarias son los que no se llegan a plantear esta última pregunta en ningún momento.